Dos nuevas razones para amar el Rojo

Nunca se me habría ocurrido hacer una autobiografía en rojo. Tengo una mezcla de sensaciones con este color, una especie de atracción/repulsión, algo evidentemente confuso, y más en alguien como yo, en una continua lucha interna. Anne Carson tiene la valentía de escribir una Autobiografía en rojo, recientemente publicada por Pre-Textos,que yo ansiaba leer. En realidad no es su autobiografía, si no la de Gerión, el personaje mitológico que la autora convierte en un chico contemporáneo. A lo largo del libro descubrimos su infancia y posterior adolescencia, marcada al conocer a Heracles. Gerión va siempre cargado con su cámara y en realidad no escribe su autobiografía, la va construyendo con imágenes. Quizás por eso me identifico tanto con él o con Anne Carson. A la escritora canadiense le han traducido algunos libros al español: Decreación, Hombres en sus horas libres, La belleza del marido y Albertine; el último es este del que os hablo. En todos ellos encontramos una mezcla de poesía, novela e incluso ensayo; algo magnético y misterioso , me siento muy atraída pro su obra porque Anne Carson se arriesga y hace algo ,me parece, que nadie ha intentado antes. También me apasiona porque en todos sus libros pueden vislumbrarse varias líneas de interpretación, varias niveles de lectura; también en ellos se da esa mezcla de atracción/repulsión que todos experimentamos ante "los amores equivocados". Por eso, no sé si el rojo es uno de mis amores equivocados, pero cuando pensaba en hacer un plato de este color siempre me venían a la cabeza "ideas bonitas", como dice mi compañera y amiga Miriam, de El invitado de invierno, tenía que hacer una receta fotogénica. Así que os propongo algo sencillo y hermoso porque como he dicho en otras ocasiones casi siempre se come por los ojos y, por supuesto, también nos comemos los colores. Una buena rebanada de pan de verdad, una mezcla para untar de remolacha, anacardos y aceite de coco, unas frambuesas encima y tenemos una merienda para chuparnos los dedos. Si lo acompañáis de Autobiografía en rojo, estoy segura de que el rojo os llegará al corazón.

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