El jardín del filósofo

Hubo un momento de mi vida en que me di cuenta de la importancia del trabajo manual para pensar y reflexionar, para tomar conciencia: me pasa mucho con la escritura, también con la cerámica, que me ha permitido trabajar la paciencia. Según Byung-Chul Han,el filósofo coreano del que hablamos aquí,  podemos sentir algo parecido con la jardinería. Siempre me ha interesado y atraído ese mundo, aunque prácticamente no sepa nada de él más que lo aprendido en algunas lecturas como Jardines en tiempos de guerra, Jardinosofía El país donde crece el limonero. A estas se ha sumado recientemente Loa a la tierra. Un viaje al jardín, del filósofo coreano citado arriba,  que debo a la generosidad de Alfredo.
«El jardín posibilita una intensa experiencia temporal. Durante mi trabajo en el jardín me he enriquecido de tiempo. El jardín para el que se trabaja devuelve mucho. Me da ser y tiempo. La espera incierta, la paciencia necesaria, el lento crecimiento, engendran un sentido especial del tiempo.»
Lo dice el creador de la «filosofía del cansancio», uno de los pensadores más citados en la actualidad. En general, me interesa mucho lo que dice Chul Han aunque repita, en muchos aspectos, las mismas ideas. En esta Loa a la tierra me ha mantenido atenta desde el principio del libro, y hasta el final. Me identifico con su idea del jardín como una metáfora de la vida, como soporte y sostén en los vaivenes de nuestra existencia:
«…el tacto es una sensación reconfortante, porque parece proporcionarme un hermoso suelo ahora que lo necesito más que nunca» dice el autor haciendo referencia a los girasoles. Por eso hoy me he decidido por un pan de pipas, para que nos proporcione seguridad, un hermoso suelo para no tambalearnos.  Precisamente en la revista Jot Down he leído estos días una entrevista a otro filósofo, Richard J Bernstein, en la que afirma que debemos aprender a vivir con incertidumbre. Está claro que eso no es fácil, sobre todo en un momento de crisis. Pero tenemos la tierra, los girasoles, las pipas y este delicioso pan para mantenernos en pie; de todas formas, he aprendido que por muchas veces que me  caiga, me levanto.  Y me pondré en pie.

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