Un halo

Según la Real Academia de la Lengua halo es “meteoro luminoso consistente en un cerco de colores pálidos que suele aparecer alrededor de los discos del Sol y de la Luna, un ” círculo de luz difusa en torno de un cuerpo luminoso”, una “aureola”, o “brillo que da la fama y el prestigio”. Halo es el nombre de una antigua ciudad griega, una canción de Beyoncé, y, Halo es también, el último libro publicado por la fotógrafa Rinko Kawauchi, una de mis preferidas.

Claro que halo puede ser otras muchas cosas: unos pájaros surcando el cielo, un objeto incandescente lanzado a una muralla, el hielo, el agua… digamos que halo es lo cotidiano sublimado, la unión de lo terrenal y lo celestial. Esta es una de las características de la fotografía de Kawauchi: todo está conectado y nuestro mundo es un equilibrio de fuerzas cósmicas y elementales que nos mantiene con vida. A esta conclusión llega la japonesa tras el tsunami y terremoto de Tohoku en 2011, desencadenante del desastre nuclear de Fukushima, que le hizo dar un giro a su fotografía. Su forma de trabajar recuerda a la poesía, una poesía hecha imagen.

“Polvo, nieve, lluvia y chatarra de hierro esferas, todas ellas

excrementos de pájaros en el capó de un auto

Lo mismo, no es diferente”.

La cocina también es un equilibrio de sabores, no es necesario utilizar demasiados ingredientes, o técnicas muy avanzadas; basta con dos productos de la tierra: almendras y azúcar… para obtener un manjar delicioso y sencillo. Las cosas pequeñas y el silencio. Con esta receta sublimamos los alimentos que nos rodean.

En estos días en que todo se vuelve abundancia y consumismo, me parece interesante echar un vistazo a nuestro alrededor, para darnos cuenta, de que no nos hace falta nada para ser felices: estamos nosotros.

Disfrutad de estos días. Nos vemos pronto.

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