Letras gastronómicas

Érase una tarde de invierno en la muy noble ciudad de Sevilla en la que se celebraban las «Letras gastronómicas». Os preguntaréis: ¿letras que se comen? ¿comida en forma de letras? ¿libros que se devoran? ¿poesía que se paladea?
Todo eso, y mucho más (perdón por la exageración), es lo que yo intento, he intentado e intentaré hacer en este espacio. Está claro que, aunque a veces me he codeado con esa extraña sociedad endogámica de la ciudad que solo sabe contemplarse el ombligo (es justo decir que debo el sintagma nominal a V), y nunca mejor dicho. Siempre hubo clases…
Sinceramente, aunque no esperaba mucho, resultó ser una tarde divertida. La jornada estaba organizada por el Centro Andaluz de las Letras en su programación de invierno y tuvo lugar en la Casa de los Poetas y las Letras (Espacio Santa Clara). Participaban Lilian Weikert, Ignacio Romero de Solís, Fernando Iwasaki, Nacho Dargallo y moderaba Lucas Haurie, quien, divertido, luchó por evitar los regates de los ponentes. Y fue curioso ver cómo cada uno barría para su casa, sin llegar a ningún punto común. Los escapes (o escapadas) llegaron hasta las preguntas del final. Fue entonces cuando Iwasaki, quizás por responder a su doble, hizo un esfuerzo por contestar adecuadamente al asunto demandado.
No es tan difícil versar sobre letras gastronómicas.  Tal vez lo mejor es remontarme al pasado para comprender mi presente. Este espacio, La letra con salsa entra, de letras gastronómicas comenzó, si no recuerdo mal, hace justo diez años. Mi único interés era reunir aquellas disciplinas, siempre cercanas a la belleza, que me apasionaban: fotografía, cocina, literatura música, cine… lo he conseguido y aquí me mantengo. Algún día quizás alcance llegar a dónde quiero porque a eso, como a las letras gastronómicas, solo hay que echarle ganas, pasión y una mijita de imaginación.
Como receta, he pensado hacer unas típicas torrijas sevillanas, ahora que se acerca, si es que no está aquí ya, la primavera y la Cuaresma. Son muy gastronómicas y muy literarias y todavía más, sevillanas.

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